Un ciclo de evaluación interna y externa en los sectores del social y sociomedical en Francia: una aplicación agotadora hacia mejores prácticas profesionales.
 
Por Marina Buet
Enero 2018

En Francia, la ley del 2 de enero 2002 renueva la acción social y socio-medical en el territorio francés, establece y precisa los derechos de las personas alojadas o acompañadas por una institución del sector. Pero sobre todo, la ley del 2002-2 impone un ciclo de evaluación de quince años para la totalidad de las instituciones, a saber más de 24 000; cuyo el objetivo es la renovación de la autorización de funcionamiento de la institución que hastael año 2017, nunca había sido puesto en entredicho. Este año, la autoridad correspondiente entrego a cada institución su autorización para los 15 próximos años.

Un ciclo de 15 años y una doble evaluación

Cada institución, pública o privada debe respetar el ciclo, realizar y mandar al poder referido los documentos siguientes:

  • Un “proyecto de institución” que explica el estatus y los objetivos de la institución pero también un plan de acción sobre 5 años demostrando cuales son los puntos de mejora.

  • Una evaluación interna que debe ser realizada cada 5 años y trata de temas pluridisciplinarios e integra un plan de acción de 5 años.

  • Une evaluación externa donde, cada 7 años, es ejecutada por una empresa externa privada y autorizada por el gobierno. Los temas abordados son los mismos que la evaluación interna.

En este ciclo, cada institución tuvo que lanzar desde el año 2002 un ciclo de evaluación total que integra el cotidiano de los profesionales, un proceso interno y el otro externo cuyo objetivo son la mejora de las prácticas profesionales, el conocimiento y la ejecución de la legislación y  el respeto de los derechos humanos.

Dos evaluaciones, temas similares para integrar al trabajo social una cultura exigente y cotidiana de la evaluación.

Las evaluaciones internas y externas tratan casi de los mismos temas, a saber:

  • La presentación de la institución, sus objetivos, su público, y su autorización  de funcionar (la cual tiene por fecha el día de la apertura de la institución: en muchos casos, es un documento fundamental que no corresponde a la actividad actual o que no existe/se perdió con los años…)

  • La realización del proyecto de institución contando con un plan de mejora para los próximos años,

  • El conocimiento y la aplicación de las “recomendaciones de buenas prácticas profesionales”. Las mismas son realizadas por profesionales del sector, hace unos años atrás y estas ayudan a profesionales a evaluar y posicionar sus prácticas. De esta manera, mantiene el buen acogimiento de los usuarios,

  • El respeto de los derechos humanos de las personas acompañadas por la institución,

  • Las relaciones existentes con el exterior para ayudar a los usuarios a salir e integrarse en la sociedad…

Si el objetivo de las dos evaluaciones es sensiblemente lo mismo, se diferenciaran las dos etapas: la evaluación interna siendo el trabajo aficionado y sin experiencia de los profesionales del sector.

En efecto, la evaluación debe integrar la participación de todas las funciones profesionales, las relaciones externas, las familias y los usuarios. Este trabajo considera tres etapas fundamentales:

  • La toma de conocimiento de los temas de la evaluación y la construcción de una serie de preguntas, permitiendo la evaluación de problemáticas O el uso de preguntas creadas y usadas por una institución similar.

  • La respuesta a las preguntas, de manera corta y sencilla.

  • La realización de un informe completo dando la respuesta a cada pregunta y analizando los temas en profundidad. Este debe incluir los debates fuertes,además de un plan de mejora sobre los 5 próximos años.

En cuanto a la evaluación externa, se debe realizar en el medio del ciclo, a los 7 años.

Esta evaluación externa es realizada por un gabinete privado, teniendo la autorización de las autoridades públicas (ANESM: AgenceNationalpour les Etablissements du Social et Médico-social) y elegida por la institución misma, en el respeto de unos posibles conflictos de intereses. En acuerdo de los dos lados, la fecha será elegida y la institución esperara la llegada de los evaluadores para colaborar y organizar unos días de evaluación intensa: lectura de documentos de la instituciones, entrevistas con cada grupo profesional, con los usuarios, las familias, las relaciones externas, participación a las actividades cotidianas (comida, deporte, clase….), etc. El objetivo de esos días es crear una colaboración intensa entre el gabinete y los profesionales de la institución a fin de aclarar el interés de una evaluación para el buen funcionamiento del lugar.

Primeros resultados y unas dificultades temporales, organizacionales y confrontación profesional

Un ciclo de 15 años agotador y repetitivo

La aplicación de la ley fue tardía y necesitómás de 15 años para poder terminar un primer ciclo de “proyecto de institución-evaluación interna-evaluación externa”, en lugar de 7 años. La mayoría de las evaluaciones externas se realizaron entre los años 2014 y 2015, el 31 de diciembre 2015 siendo la fecha limitada para transmitir a las autoridades el informe final. Esta obligación fue recibida muy tarde por el sector y de manera distante.

La difícil organización de una evaluación interna pluridisciplinaria

Las instituciones, sin experiencia de evaluación, tuvieron que organizarse temporalmente y científicamente para realizar una evaluación interna con la participación de todos. Es necesario ponerse de acuerdo con un horario de encuentro, imaginar las preguntas pertinentes, comprensibles y evaluarse unánimemente. Evaluar significa organizar debates y discusiones entre diferentes grupos profesionales donde unas profesiones o personalidadesson más “reconocidas” que otras y tienen una palabra más valorizada. La organización, si quiere ser imparcial debe enmarcar el recorrido evaluativo.

Un sector lejano de la cultura evaluativa

El social, por lo menos, es un sector que no se imaginaba recibir un mandato de evaluación. Fue una prueba difícil con una aplicación poco profesional. Se organizaron con el tiempo formación para ayudar el desarrollo de evaluación interna a los cuales la mayoría de los organismos grandes pudieron participar. Pero la organización de una evaluación interna, sin financiación suplementaria y sin descuidar tampoco lo cotidiano ni las necesidades de los usuarios de la institución, es una prueba exigente.

La evaluación como valorización y mejoro de las prácticas profesionales considerando los derechos humanos de los usuarios. El establecimiento de una cultura de la evaluación

A mi parecer, esta primera etapa, cansadora y extraña para los profesionales fue esencial para la instauración de una cultura de la evaluación en el sector del social y sociomedical. Gracias a esta primera experiencia, la evaluación podrá hacer parte integrante de la vida de una institución, cada uno teniendo en cuenta los resultados de las dos evaluaciones y sabiendo lo que pueden mejorar de manera individual o colectiva. Poder ver entrar una cultura de la evaluación de manera positiva en los sectores del social y sociomedical es una agradable sorpresa que abre las instituciones hacia el exterior y favorece el buen acompañamiento de los usuarios en situación de debilidad.

Un cambio de imagen de la evaluación

Los profesionales ya tienen la costumbre de ver “desembarcar” con la guardia baja, los inspectores de las autoridades. Esta inspección es vista de manera violenta y “aleatoria” (funciona sobre los dichos y los eventos sucedidos en las institución) y no favorece la comprensión del informe final. Este indica e impone mejorar unos puntos, correspondientes a la legislación en vigor pero es un momento igual que aterrorizador, necesario para verificar y controlar lo que se hace en nuestras instituciones. Hasta la ley del 2002-2, era la única forma oficial de poder seguir las actividades y las prácticas de las instituciones. Hoy, con este primer ciclo, las direcciones y profesionales del sector se enteraron de la diferencia entre inspección y evaluación: una valorización de lo que existe y del buen trabajo existente, un análisis basado en testimonios, debates y participación activa a la vida de la institución, un informe cuyo resultados toman en cuenta las dificultades económicas, el acompañamiento a veces difícil y agotante de los usuarios y su adaptación a la aplicación de la ley y  a las realidades del terreno. Una vez terminada la evaluación, los profesionales dejan un primer ciclo con una nueva imagen más positiva que permite en primer lugar valorizar los que están haciendo cada día y en segundo lugar prever el margen de mejora individual o colectiva.

¿Qué tipo de evaluación en el futuro?

Las preguntas son numerosas al fin de un primer ciclo de evaluaciones. El 31 de diciembre de 2015, todas las instituciones tuvieron que rendir un primer informe de evaluación interna y externa. Si la ley imponía en este tiempo 3 evaluaciones internas y 2 evaluaciones externas, el sector tomo en serio muy tarde los requisitos de la ley relativa a las evaluaciones. ¿Entonces, que tipo de evaluación en el futuro? ¿Seguiremos evaluando los mismos temas con más severidad o con otros métodos evaluativos  o nuevos temas serán agregados?

¿Un ciclo repetitivo o la organización de evaluación más exigente?

Podemos imaginar, a corto plazo, que los temas de la evaluación interna como externa van a cambiar o que el nivel de exigencia esperado subirá y que las prioridades de evaluación también cambiaran. La posibilidad de llevar a una evaluación competitiva entre las instituciones como ya existe en el sector medical y de los hospitales coexiste con la voluntad de quedarse en una evaluación humana y positiva. ¿En 15 años la evaluación será parte integrante de las habilidades de un trabajador social? Por lo que es de la próxima evaluación, hasta el año 2022, esta no tendrá incidencia sobre la renovación de la autorización de funcionar. ¿Entonces cuál será su objetivo y su fuerza?

Hasta el año 2017, ningún cambio fue agregado a la ley de 2002-2 ; sin embargo el sector sigue trabajando en colectivo y con trabajadores sociales sobre “las recomendaciones de buenas prácticas profesionales” que son documentos que permiten establecer practicas favorables en el sector. Quedan muchas preguntas pendientes, pero podemos apreciar el relativo éxito de este primer ciclo de evaluación, llevando aportes al sector social y sus usuarios cuando el sector de la evaluación incorporo nuevos temas, nueva metodología, nuevos actores, nuevos objetivos o nueva imagen. ¿Y qué puede ser mejor que el sector del social para apoyar el interés y la importancia de la evaluación en el proceso de ejecución de una acción pública?

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